Dios mío, cuantas ganas tenía de escuchar este nuevo disco de The Divine Comedy. Ya era hora de que Neil Hannon publicase material nuevo con su banda. Aunque hace muy pocos meses nos acortase la espera con su disco junto a Thomas Walsh y el proyecto The Duckworth-Lewis Method – que por cierto, era y es un gran disco - de lo que tenía ganas era de material propio. Cien por cien Neil Hannon. Ya nos lo adelantó hace poquitas semanas Michel. Y la primera escucha ha sido sorprendente; por un momento me ha dado la impresión de no estar escuchándolo a él. Me parecía un disco de rarezas, de canciones cedidas a otros artistas, colaboraciones… no sé. Ha sido una sensación extraña. En la primera escucha no ha sido el disco redondo que esperaba tal y como hizo con "Casanova", "Fin de siecle", "Absent friends" o "Victory for the comic muse". Me ha recordado a la primera escucha de "Regeneration" aquel disco producido por Nigel Godrich en la que Neil se dejó llevar un poco por la resaca mundial "O.K. Computer". Igual de descolocado, inicialmente, me he quedado con este disco. También quizás porque no hay hits tan directos como en otras obras. No hay "Something for the weekend", ni "National Express", ni "Diva Lady", ni "Our mutual friend"…

Mucho más clásico - ¿todavía más? - que anteriores trabajos (escuchar por ejemplo "Have you ever been in love") y sin un rumbo fijo dentro del mismo. Del tema de singles para extraer está claro. Uno ya lo ha sido vía itunes y amazon con la publicación de "At the indie disco", para mí el tema más prescindible del disco. El otro tema a extraer en breve podría ser, sin lugar a dudas "I like", tema que cierra el disco, un tema optimista, con ritmo y con un estribillo infeccioso y alegre. Aunque podría competir perfectamente con "Neapolitan girl"; todo se verá. Pero el grueso del disco quitando estos hits más o menos previsibles en Neil, es de aúpa. Cuando entras en su tercera o cuarta escucha afloran los detalles, la calidad, la delicadeza y la envidia cochina que uno siente hacia este personaje, creador de pasajes sonoros que no se borrarán jamás del horizonte de la música en general. Y es que sólo unos cuantos compositores actuales, que se pueden contar con los dedos de una mano, están en posesión de este cetro tan difícil de obtener y que algunos lo hacen con suma facilidad. Yo creo que no son mortales. Eso será el talento, la inspiración, el oficio, el domino de su trabajo, la vocación… lo podéis llamar como queráis pero son capaces de soldar calificativos que toda obra de arte debe tener: Emoción, lucidez, técnica y, me atrevería a decir, crítica unánime.

Desde ese indeciso inicio con "Down in the street below" que por arte de magia se convierte en la introducción perfecta de un disco en el que cada canción contiene en su interior dos o tres más, con partes orquestales musicadas de la manera más clásica contando historias costumbristas de héroes anónimos. Y es que este disco podría haber sido publicado en los años '70, o en los '80, o en los '90 o actualmente. En fin, Neil siempre ha pasado de cualquier posible calificativo que lo tilde de música pasada de moda o de estar obsoleto. Incluso algunos tuvieron – y tienen – la indecencia de meterlo en la estantería Brit-pop; eso se llama estar en el sitio incorrecto a la hora equivocada. Con "The Complete Banker" podría ser un Ray Davies del nuevo milenio, operando con una orquesta entera a sus pies, hablando sobre el declive de algunos grandes banqueros que viven esta nueva depresión económica todavía envueltos en Armani y conduciendo un Bentley y sabiendo que han sido el gran cáncer de la sociedad actual. Con el contagioso ritmo de "Neapolitan girl" mi hija comienza a dar saltos de alegría, como si poco a poco le fuese convenciendo el nuevo trabajo de Neil, uno de sus artistas favoritos junto a los Cantajuegos y a Bob Esponja. "Bang goes the knighthood" me recuerda a ese tipo de temas oscuros que Hannon siempre ha introducido en sus discos: "Wreck of the beautiful" o "The Plough", por ejemplo, aunque esta vez a ritmo de valse.

De la monótona "At the indie disco" ya está casi todo dicho, un tema más bien flojo de este disco, un recuerdo a esa juventud en la que todos los jueves noche unos amigos se juntaban en su discoteca favorita a escuchar sus éxitos favoritos (Blur, Pixies, The Cure, Morrissey, Stone Roses…) y beber, bailar y hablar de "tontunas" y que siempre cerraba al amanecer con el "Blue monday" de New Order. "Have you ever been in love" es para mí uno de los temas más exquisitos del disco, un auténtico standard del jazz más tierno; bueno en realidad cada vez que escucho este disco me descubre algo nuevo así que es imposible decidir cuál es mi tema favorito. Porque justo después llega "Assume the perpendicular" con un estribillo que se repite hasta la saciedad y que habla sobre la frivolidad de nuestras vidas y de "nothing in particular. Pero es que no acaba aquí la cosa, siguen "The lost art of conversation" y el tándem que forman "Island life" y "When a man cries", ésta última uno de los puntos álgidos del disco, en la que habla de la soledad y de la dificultad de algunos de mostrar los sentimientos: "When a man cries he cries alone and for just a moment he's back at home, cradled in his mother's arms, free from guilt and safe from harm".

"Can you stand upon one leg" es un juego infantil que Neil rememora en este disco y que su música y estructura parece sacado de un film de los Monty Python. Increíble como aguanta esa nota, y se supone que la pierna, en la parte final de la canción, y del juego, para dar paso al último corte del disco, "I like", bastante atípico ya que se trata de un tema bastante optimista que quizás estaría mejor situado en la primera parte del disco y en el que relata las excelencias de su pareja.

En definitiva, un disco que sigo descubriendo escucha tras escucha y que parece como si Neil quisiese alejarse de todo su pasado barroco y estuviese buscando una identidad más pop. Pero aunque quiere parece que no puede… o no le dejan. Menos mal. Que siga así por los siglos de los siglos.

Y como tenía serias dudas de que canciones subiros al blog para que escuchéis pues aquí os dejo ni más ni menos que 5 temas. Y todavía lo estoy pensando. Os dejo un enlace con Spotify en el que podéis escuchar "Bang goes the knighthood" este nuevo y gran disco de The Divine Comedy. También os dejo un enlace a su single "At the indie disco" con una canción inédita y una remezcla distinta de "At the indie disco", que me atrevería a decir que incluso me gusta más que la incluida en el disco oficial. De momento no me ha defraudado en absoluto. Y sigue creciendo, como esa lata de cerveza que se congela y cuando la abres nadie pude parar el desparrame de líquido por todos lados. Espero que lo disfrutéis al igual que yo. Neil ya lo hace, celebrándolo en la portada de este disco junto a su labrador y champán y es que, al contrario de lo que he dicho al inicio de este post, el nuevo disco de The Divine Comedy es un disco redondo donde los haya. Un disco grande, grande, grande.

Un saludo y feliz escucha.



“Down in the street below”.



“Neapolitan girl”.



“Have you ever been in love”.



“When a man cries”.



“I like”.